Cultura organizacional: cómo gestionarla a través de incentivos y reconocimiento

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La colaboración humana ha sido esencial para el éxito de nuestra especie y, así mismo es un factor clave para construir organizaciones competitivas. Los programas de Incentive Marketing son herramientas efectivas para gestionar la cultura de una organización, permitiendo una colaboración eficiente que logre resultados y desarrolle ventajas competitivas difíciles de alcanzar.

Para comprender las bases de la colaboración, es necesario explorar un poco en nuestra historia. Para bien o para mal, los Homo Sapiens han logrado transformarse en la especie dominante de este planeta. A pesar de existir hace unos 300 mil años aproximadamente, la esencia de este éxito surgió sólo hace unos 70 mil con la llamada Revolución Cognitiva, según el reconocido historiador y escritor israelí, Yuval Noah Harari. Es ahí cuando los Homo Sapiens desarrollaron una ventaja competitiva clave frente a otras especies: la capacidad de colaborar de manera flexible y masiva.

En relación a esto, podemos destacar, que no hay ninguna especie que sea capaz de colaborar de manera flexible y masiva como lo hace el ser humano. Por ejemplo, las hormigas colaboran de manera masiva, pero siguiendo siempre los mismos patrones. Los elefantes lo hacen de manera flexible, pero en pequeños grupos.

Tal como lo menciona Yuval Noah Harari en su libro “Sapiens: A Brief History of Humankind”: “Los Homo Sapiens pueden cooperar en maneras extremadamente flexibles con incontables personas. Esa es la razón por la cual los Homo Sapiens dominan el mundo, mientras que las hormigas se comen nuestras sobras y los monos están encerrados en zoológicos y laboratorios”.

Actualmente, los seres humanos colaboran en forma global, miles de millones de personas cooperan a diario de diversas maneras. Podemos cantar una canción a dueto con una persona en Montreal mediante una aplicación digital, aterrizar en Bali y fácilmente llegar a un hotel donde nos están esperando con un trago y un masaje, o intercambiar dólares en probablemente cualquier ciudad del mundo.

Desde que el ser humano comenzó a contar historias de cosas que no podíamos tocar, abrió la posibilidad de transmitir significados que guiaran nuestro actuar. Aparecieron así sacerdotes, dioses, títulos, piedras preciosas, jerarquías, etc. Esto representa a lo que hoy en día llamamos cultura.

Una de las definiciones más amplias de cultura según el diccionario Merriam-Webster es “el patrón integrado del conocimiento humano, creencias y comportamientos que depende de la capacidad de aprender y transmitir conocimiento a generaciones sucesivas”. Otras definiciones apuntan a grupos raciales, religiosos, organizaciones o campos, pero siempre se relacionan con valores y los comportamientos que apuntan a éstos. 

En la actualidad, nuestras sociedades dependen de la existencia de organizaciones, contratos, monedas, logos, firmas, pasaportes, una declaración universal de DDHH, fuerzas armadas, controles fronterizos, etc. Todos éstos son acuerdos comunes, constructos culturales que sólo existen en la medida que le asignemos conjuntamente un valor y donde descansa nuestra capacidad de colaborar.

Hoy en día, hablar de éxito humano pareciera ser contradictorio, pero evolutivamente hablando no cabe duda que somos exitosos. Sin embargo, dado que tenemos el desafío de corregir el impacto que hemos causado en nuestro medio ambiente para mejorar las probabilidades de subsistencia, la colaboración va a ser fundamental y para ello tendremos que establecer acuerdos culturales globales.

La cultura se establece sobre valores compartidos, tácitos o explícitos, y los comportamientos que nos guían a ellos. Nuestra cultura genera jerarquías en base a quienes pueden acercarse más a esos valores, como lo son los rankings deportivos u organizacionales.

Por otra parte, como lo menciona el célebre psicólogo canadiense Jordan Peterson en su libro “10 Rules For Life”, nuestra cultura también gobierna nuestra emocionalidad, dado que en base a ella es que sabemos cómo actuar y qué esperar de otros. Cuando otros no actúan en base a los comportamientos esperados, sentimos miedo, entusiasmo, rabia, deseo u otra combinación emocional. Las emociones motivan nuestro actuar.

Cultura organizacional y su importancia en las empresas

Las organizaciones son, en sí mismo, agrupaciones de personas que dependen de la colaboración de sus individuos para cumplir sus objetivos. Por ende, la cultura organizacional es fundamental para éstas.

Peter Druker, el gurú del management, acuñó la frase: “La cultura se come a la estrategia de desayuno”, para graficar la importancia de la cultura organizacional.

Un conocido paper de la Universidad de Berkeley dice que “la cultura es lo que se crea a partir de los mensajes que las personas reciben, respecto a cuál es su comportamiento esperado”1. El mismo trabajo destaca tres factores claves para gestionar la cultura organizacional:

  • Reclutamiento y selección: sobretodo los líderes de la organización, que con su ejemplo son quienes encarnan los comportamientos deseables para el resto del equipo.
  • Sociabilización y entrenamiento: los canales de comunicación que trasmiten los valores y comportamientos deseados, junto a las iniciativas de capacitación en las que se invierte para dar las herramientas a las personas, buscando lograr dichos comportamientos.
  • Reconocimiento e Incentivos: los símbolos y refuerzos positivos que dan visibilidad a los comportamientos y resultados valorados por la organización.

Un programa de Incentive Marketing implementa de manera sistemática incentivos y reconocimientos a través de canales de comunicación efectivos, reforzando la capacitación y visibilizando el ejemplo de líderes y personas que sirven de ejemplo para el resto. Esto lo hace una herramienta efectiva de gestión de cultura organizacional, direccionando las conductas de cientos o miles de personas dentro de una organización.

Es por esta razón que, si una organización quiere ser competitiva necesita gestionar la colaboración de sus personas, utilizando los mismos elementos que permitieron a las grandes civilizaciones ser lo que fueron o son. Para ello debe crear su propia cultura, la cual debe ser un vehículo para ejecutar su estrategia. Un programa de Incentive Marketing es una de las herramientas más útiles y rentables para lograrlo, uniendo objetivos de corto plazo con sustentabilidad de largo plazo.

  1. Jennifer Chatman, Sandra Eunyoung Cha, “Leading by Leveraging Culture”, Berkeley, 2003